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sábado, 6 de marzo de 2010

NO AL TRAJE DE BAÑO (VIDEO)


MAL ENTENDIDO


USTED ES EL PADRE DE UNO DE MIS NIÑOS
Un tipo está en la fila del supermercado, cuando una rubia escultural le saluda agitando la mano, y le lanza una de aquellas sonrisas estremecedoras.

El tipo mira hacia los lados, hasta que se convence que es con él.
Decidido, deja la fila y se acerca a la bella mujer.
Suavemente le dice:
-Disculpe... ¿nos conocemos?
Ella le responde con una sonrisa encantadora:
-"Pues... tal vez yo esté equivocada, pero me parece que usted es el padre de uno de mis niños.
El tipo se queda boquiabierto, mientras su memoria trabaja gran velocidad, intentando recordar los detalles de la única vez que le fue infiel a su esposa.
Extrañado le dice:
-"¡Ohh! no me diga que usted es aquella stripper que en la despedida de soltero de mi amigo, yo me la comí encima de la mesa de billar, en medio de aquella tremenda orgía, completamente borracho, mientras una de sus amigas me flagelaba comiéndome los huevos y metiéndome un pepino por el culo."
-"Bueno... no exactamente," responde ella visiblemente avergonzada.
"Yo soy la nueva profesora de su hijo."

EL CIERRE TRASERO DE UNA MINIFALTA EN EXCESO CORTA


La Cremallera
En la parada del autobús, un nutrido grupo espera, en apretada fila, para subir al vehículo. Le llega el turno a una bella joven, quien viste altas botas y chaqueta a combinación con una estrecha mini falda de cuero.
La joven se percata de que el escalón de acceso al autobús es tan alto que la escueta faldita que porta le va a impedir subir.
Sonrojada, se lleva las manos atras, buscando la cremallera.
La localiza, la baja un poco y se dispone a subir.
Nada! Todavía la falda le impide levantar la pierna para alcanzar el escalón.
Mira avergonzada al chofer, sonríe tímidamente y, de nuevo, se lleva las manos atrás y baja un poco mas la cremallera.
Pese a todo, aun la faldita le impide levantar la pierna para subir en este nuevo e inutil empero.
La gente que espera en fila comienza a incomodarse y a protestar.
Un tipo grandote que esperaba su turno detrás de ella, toma a la muchacha, súbita y ágilmente, por la cintura, y la sube al autobús cual una pluma. La muchacha, furiosa, se vuelve al desconocido y le reclama:
- ¡Como se atreve a tocarme? ¡Descarado! Yo no se quien es usted... !Fresco!
Y el hombretón, encogiéndose de hombros, le responde:
- Bueno, señorita, pensé que después de haber tratado de abrirme la bragueta dos veces seguidas... ya éramos amigos, ¿no?